No es una botella linda con glicerina.
Muchos productos para niños se hacen de agua, glicerina y aroma. El de Leo se hace de verdad: manzanilla, miel y sábila cultivadas en Costa Rica, aceite de oliva y pantenol, esa provitamina que casi ningún shampoo de niños lleva. Sin sulfatos ni parabenos, porque el cabello de un niño no necesita nada de eso.








